“¿Cuánto dura lo que vale la pena?”
Uno de los interminables ejemplos de la cultura de la prisa, del “a lo que sigue”, de la capacidad limitada de atención y de la impotencia ante las cosas que toman tiempo es la frasecita esa que últimamente ya me cae muy gordita: “¿Cuántos capítulos tiene?” Ya no puedes recomendar (o te pueden recomendar) una serie, un libro o una película porque lo primero que hacemos es preguntar cuánto de nuestro tiempo nos tomará terminarlos. Cuánto de nuestro camino, que utilizamos también para andar a prisa, para andar con lo que sigue y lo que sigue, y que utilizamos en ver videos cortos, nos va a tomar ver, leer, escribir o terminar algo; para poder pasar a la actividad siguiente. “¿Y cuánto dura esa película?” “¿Está bien largo ese libro no?” “Hazlo en Chat GPT” Güey, ponte a hacer las cosas por el mero placer de hacerlas, deja de estar pensando lo que te va a tomar llevarlas a cabo. Empieza y ya. Si ya no quieres ver esa serie p...