“De Selecciones a elecciones: réquiem a un concurso de lectura y las lecturas que nos formaron”
La abuela me contó que, en tercer año de primaria, ganó un concurso de lectura. Cuenta que, “..en el poblado de Lerdo, Durango, había dos escuelas primarias. Una gratuita y una de paga. Pos la de paga, mantenía a la gratuita. Yo estaba en la gratuita. Y un día hicieron un concurso de lectura, y yo lo gané”. Que porque en casa, viviendo con su hermano mayor, esposa (a los nueve años, ya tenía comadre) e hijos, pedía prestado los legendarios mensuales de Reader’s Digest “Selecciones”. Había tomos de cuatro libros en uno. Su hermano le leía, de vez cuando, cuando las historias eran pertinentes para los niños. Él les enseño a leer y después, a comprender, a preguntar qué pasaba y cómo y por qué. Al crecer, “…le pedía a tu tío Álvaro su libro con un: hermano, ¿puedo tomar el Selecciones?, y se lo llevaba”. Y luego, contaba esas historias a sus sobrinos, haciendo voces y teniendo cuidado con los puntos, pautas, exclamaciones, para hacer la narración un poco más parecida a la realidad inmedia...