"Todo pasa por algo"
“Todo pasa por algo”. La frase más repetida y vaga en los momentos de duelo. La frase con la que buscamos consuelo y dar consuelo. “Todo pasa para algo”, es su hermana, su siamés, gemela, cuata y compinche. Ambas tienen sus variantes, dependiendo del matiz que se les dé; religioso: “Dios sabe por qué hace las cosas”; determinista: “pasó como tenía que pasar o porque tenía que pasar” o porque “así tenía que ser”; pragmático: “hay que sacarle provecho a la desgracia”, etc. Aunque le queramos adjudicar las causas y consecuencias que queramos para darnos alivio, lo cierto es que esas frases funcionan igual que los horóscopos, las predicciones bíblicas o las leídas de cartas: la vamos a recordar o pensar cuando pase “algo” que nos regrese el bienestar, la seguridad y la calma; que nos dé certeza, o se asemeje a aquello que temíamos o veíamos venir. Son frases sin sentido y con todo el sentido del mundo; porque claro que todas las cosas suceden por una interrelación de sucesos previos güey...