"Pensamientos ante expresiones como 'la nueva normalidad' y la petición de “normalizar” actitudes y/o comportamientos"

    La “normalidad” no es más que la percepción general de las características y particularidades de un sistema o un conjunto de sistemas. Es una categorización, una estandarización mental y social.  Es una ilusión, un espejismo y un engaño creado por la consciencia individual y colectiva de seres vivientes para no perderse y confundirse hasta el punto de la desesperación. Cuando algo se normaliza o se vuelve común, entra dentro del sistema o dentro del conjunto de sistemas. Sin embargo, esta normalización ocurre de forma paulatina e inconsciente para poder adaptarse y equilibrarse.

Dicho esto, no podemos imponer una “normalización” aunque queramos. A la vez, es incongruente hablar sobre una “nueva normalidad”. Por naturaleza vamos en contra de la norma y rompemos la regla. Lo común tiende a desplomarse y recrearse. La norma no es fija, es mutable. Para que el sistema pueda seguir de pie, comprensible y aprehensible, debe crear y destruir, además de crearse y destruirse. Si insistimos en fijar un sistema o una norma, se enfría y se desploma. Es decir, si deja de mutar y de cambiar para mantenerse en equilibrio, se muere.  Paradójicamente, al morir, se transforma (nunca hay muerte, hay transformación y reordenamiento). Por ello, lo nuevo no puede ser normal y lo viejo tampoco. Lo que es normal hoy en día para un individuo o un grupo, no lo será en 10 años. Sin embargo, como la destrucción es más perceptible y rápida que la creación, creemos que todo va siempre en picada o hacia un apocalipsis, sin darnos cuenta que día a día, segundo a segundo, hay un apocalipsis, donde muere todo lo que ya no le funciona o no se adaptó al sistema. Al mismo tiempo, cada momento hay vida nueva, con fundamentos en lo que fue adaptándose e integrándose a la norma.

En conclusión, el patrón principal del universo es transformación para mantenerse vivo y en expansión; para seguir experimentándose. Adaptarse es adecuarse a la generalización del sistema o del conjunto de sistemas: la normalidad (fijarse, asimilarse). Sin embargo, también hay que salir de la norma, (transformarse, adecuarse) para mantenerse en equilibrio. Como diría el poeta, “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo camino, camino sobre la mar”.

Mario Andres Márquez Farías

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