“Lo chido y lo…”


    El Diccionario del español de México tiene como primera y única acepción de “chido” la siguiente definición: “Que es bueno, bonito o apreciable”.

Mediante tal expresión, podemos (y lo hacemos siempre) describir y comentar sin problema que “está bien chida la película”, “se viste chido”, “tu compa es bien chido”, y “¡qué chido!”. Como descripción de acciones, uff: “ando chido”, “acelera bien chido”, “se oye chido”, o “se ve chido”.

    Chido es “bueno, bonito, o apreciable”, aunque no deja de ser subjetivo. Subjetivo porque precisamente lo bueno, lo bonito y lo apreciable depende del ojo del observador, de sus experiencias y de su disposición por ver qué tan chido está lo que unos tachan de chido y otros de….

De “culero”, de “de la verga”, o “de la chingada”. “Culero” también está en el Diccionario del español de México, y su tercera acepción define tal expresión como “que está muy feo, mal hecho o tiene pésima calidad”. La tarde está chida. El día está de la verga. La escuela está culera. La situación. La cara. La nariz. La actitud.

    Y seguimos en la subjetividad. Subjetividad que buscamos convertir en objetividad y que buscamos que el otro concuerde con que está chido no tener hijos y está de la verga no poder tener hijos. Está chido estar a favor del aborto y está chido estar a favor de la vida, y está del asco que existan las violaciones y de la verga que esa vida nadie la pedimos, nadie la entendemos, y nadie la quiere perder. Pero también, la vida está culera. La vida está de la verga, de la chingada, del asco, del perro asco.

    Lo chido nos hace encontrarnos ante la disyuntiva de que también, está lo de la verga. A veces, son las mismas cosas. Porque lo feo y lo bonito, lo apreciable y lo despreciable, lo bueno y lo malo, siempre son parte de lo mismo: la perspectiva.

Y está chido que esa perspectiva la podamos expresar de forma tan simple como “qué chido”, y está de la chingada que no podamos expresarnos de forma cotidiana, sin evitarnos una mirada de susto, disgusto o aprobación, y poder tachar como “culero” a aquello que tachamos de chido con tanta naturalidad.

Porque también el “hablar bien” no es lo mismo que “hablar chido”, y “hablar mal” es tan diferente en tantos matices de “hablar culero” “hablar de la chingada” o “hablar de la verga”.

Porque dividir de forma tan simple lo que está bien de lo que está mal, lo que está bonito de lo que está feo, ésta de la verga, y no está chido.

-Mario Márquez Farias

Fuentes: 

https://dem.colmex.mx/Ver/chido

https://dem.colmex.mx/Ver/culero

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