“Memento Mori”

Recuerda que morirás, susurraban los esclavos a los altos generales de Roma, para recordarles que, a pesar de las glorias y los triunfos, igual eran mortales. Recuerda que morirás, escribieron Séneca y Marco Aurelio para meditar sobre la importancia de vivir con virtud y propósito.

Recuerda que morirás, te hayas inyectado Botox y te hayas puesto implantes o no. Recuerda que morirás, incluso si estudiaste lo que querías o no. Morirás, habiendo amado mucho o poco. Te irás, tal vez pronto o tal no tan pronto, no importa. Pero lo harás. Memento mori sí o sí, por más que nos cuidemos o, ya en la enfermedad, querer prolongar lo inevitable. Recuerda que morirás, antes o después, rápido o lento, de sorpresa o en la espera.

Recuerda que morirás, para meditarlo premonitoriamente o advertidamente.

Y procuro decírmelo seguido, o publicarlo de maneras como ésta, no para asustarme o causarme más ansiedad de la que ya me carcome los sesos a diario. Al contrario, memento mori para tomar decisiones con más convicción, disfrutar cuando sea prudente disfrutar y actuar cuando así se demande. Memento morí para no querer andarle buscando yo, acelerar ese proceso, con una cuerda, con un salto, con una cajetilla de cigarros al día, con montones de azúcar en la botana, o con sustancias que me hacen sentir los latidos del corazón en las pantorrillas.  Pero también memento mori para saltar, correr, ponerle azúcar, para un cigarrito, o para hacer lo que jamás se haría. O como llegó a decir un hombre de mi juventud: “usté dejese cae y diga lo que lo aventaron”. Porque, de todas maneras, te van a aventar.

Memento mori, en el éxito y en el fracaso, en la acción y en la inacción. Recuerda que morirás: no te arrepientas de nada (o por lo menos, de muy poco), no te hagas menos ni te hagas más. Memento mori, desde que suspiro hasta que expiro. Memento mori, para que no digas que no te lo advirtieron.

- Mario Márquez Farias, 24/02/2025



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